CONRADO AGUILAR, ESENCIA.
Conrado Aguilar (1985) ha encontrado en la técnica del fotomontaje una posibilidad narrativa distinta a la de la fotografía, la cual le permite fabricar imágenes a partir de la reapropiación, la referencia y la citación.
Cada uno de los fotomontajes que componen Esencia (2018 – 2020) funcionan como una suerte de patchwork formado por una serie de elementos heteróclitos que se articulan entre sí, creando de esta manera inusuales puestas en escena y paisajes, muchas veces desmesurados y sobrecargados, otras apacibles y sentimentales. Las imágenes minuciosamente construidas de Aguilar revelan mundos semi-ficticios o realidad poetizadas, teatralizadas, casi oníricas, las cuales son un reflejo de su universo personal. Este último cobra vida gracias a objetos e imágenes que hacen referencia a la cultura de masa, a la historia del arte e inclusive a sus experiencias, viajes y encuentros.
Abundante en estereotipos, placentera y seductora, Esencia se inscribe indudablemente en una estética kitsch, jugando con distintos códigos de la fotografía y una suerte de artificialidad deliberada. Asimismo, al apropiarse de ciertos elementos y procedimientos de creación del Surrealismo, la mimesis y el pastiche — elementos característicos del kitsch— se vuelven también un recurso importante de esta serie de fotomontajes.
Aguilar toma como referencia la obra de artistas asociados a este movimiento de avant-garde, como Man Ray o Dora Maar, quienes heredan el fotomontaje del Dadaísmo y le darán un giro a su utilización, al dejar de lado la creación de un imaginario enfocado en la agitación política y social, adoptando este procedimiento para crear una ventana hacia el inconsciente. Haciendo lo mismo por su parte, Aguilar se sirve del fotomontaje para crear imágenes exageradas y muchas veces absurdas, donde lo onirico, el azar y la ilusión constituyen el hilo que las entrelaza. Como un ersatz o simulacro de alguna pintura surrealista de Dalí o Magritte, el artista pone en escena objetos inesperados, transformándolos en algo enigmático y extraordinario: peces volando en el desierto, una mujer colocando una diminuta nube en el cielo, barcos de papel navegando en el mar. Incluso, el artista llega al apropiarse del Indestructible Object (1923) de Man Ray, sacándolo de contexto y situándolo en un desierto egipcio simulando ser una pirámide más.
Por otra parte, la serie de fotomontajes presenta algunos paisajes que caen en una suerte de romanticismo, como si fuera un homenaje a alguna pintura de Caspar David Friedrich, donde siluetas humanas, a menudo de espaldas, contemplan el vasto e inmenso paisaje. Asimismo, podríamos decir que existe una voluntad metafísica de la parte del artista, dado que a través de su obra se efectúa una reflexión filosófica que intenta analizar o adquirir un conocimiento profundo del universo, de la esencia de las cosas, de la naturaleza y de la realidad. Líneas casi imperceptibles que parecen unir los distintos elementos dispersos en el encuadre, el uso de figuras fractales para componer paisajes casi matemáticos, al igual que la presencia de la luna en la gran parte de sus fotomontajes, ponen en evidencia el carácter metafísico de Esencia. El cual es, en primer lugar, una característica propia de la pintura Giorgio de Chirico y de Dalí, quienes a través de muchas de sus pinturas intentaban dar a conocer una realidad misteriosa, trascendental y que parece imperceptible al ojo humano.
1 Obra artística o literaria en la que el autor imita parcial o totalmente la obra de un maestro o de un artista renombrado por ejercicio, por juego o con intención paródica.
2 Ersatz o sucedáneo, es un producto de sustitución, que tiene propiedades parecidas a las de otra y puede sustituirla. El Kitsch se basa precisamente en la idea del ersatz, es decir de la copia que imita al original. Acerca de este tema, Florence Bancaud explica: “Ya en 1939, en su famoso ensayo Avantgarde and Kitsch, Clement Greenberg definía el kitsch como cultura de la sustitución y del simulacro, por oposición al arte de vanguardia, afirmando que, si el arte de vanguardia imita el gesto creador divino, el kitsch es la «imitación del arte de imitar», o la «imitación de los efectos de la imitación».” Florence Bancaud, « Entre diabolisation, séduction et légitimation. Le kitsch ou l’imitation comme « mal esthétique », Cahiers d’Études Germaniques, 72 | 2017, 73-88.
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